¿Estamos preparados para las nuevas tendencias laborales?

home office

¿¡Trabajar desde casa!? ¡Eso es algo imposible!

Este es el tipo de mentalidad que regía en el total de las organizaciones hasta todavía hace unos pocos años. Claro esto estaba sustentando en el hecho de que era necesario tener a todos los colaboradores bajo un mismo techo para facilitar la comunicación. No obstante, con la aparición de las nuevas tecnologías el fenómeno ha venido cambiando paulatinamente.

Las empresas de primer mundo han flexibilizado este esquema y han incorporado el término “Home Office”, al hecho de que permiten a muchos de los colaboradores (aquellos cuya presencia física no es necesaria bajo el mismo techo de la organización) trabajar por algunas horas, días, semanas o incluso tiempo completo desde su propio hogar. Muchas de estas organizaciones se han percatado que un empleado que trabaja en su propio ambiente suele ser más productivo que aquel que solo quema tiempo dentro de la organización sin verdaderamente trabajar al 100%.

En México ya hay algunas empresas que se han permitido utilizar este esquema, pero la gran mayoría aún está renuente, y es que en la idiosincrasia del mexicano aún hay retos que resolver desde el punto de vista de empleador y del colaborador. La realidad es que aún hay muchas empresas en donde los directivos quieren ver al empleado físicamente en la oficina sin importar la gran cantidad de “horas nalga” que hacen sus colaboradores. Por su parte, los colaboradores tienen que pasar por un proceso de aprendizaje y adaptación para poder desarrollar actividades laborales sin dejarse distraer por el entorno familiar de sus hogares, esto por la antiquísima creencia de que el trabajo se queda en la oficina.

No hay duda de que los beneficios de las nuevas tendencias son muchas, según las experiencias en otros países: un mejor desempeño, colaboradores más motivados, empresas más humanas, mayor calidad de vida, menores costes de operación; y, cuando se piensa en las desventajas es un poco complicado enlistarlas, pero la más importante de ellas es la renuencia al cambio.

¿Estamos preparados para la nuevas tendencias laborales? Sin duda alguna es un reto que ambas partes, empleadores y colaboradores, lograremos sortear pues no podemos estar fuera de esta inminente tendencia mundial.